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Tecnología, redes sociales y Shock Future

La tecnología y las redes sociales han cambiado nuestras vidas y, casi sin darnos cuenta, muchos nos vemos a diario interaccionando a través de ordenadores, teléfonos móviles o tabletas.

Resulta habitual entrar a diario en redes sociales, consultar o compartir todo tipo de material a través de ordenadores y, sobre todo, dispositivos portátiles. Esta práctica es cada vez más común y es motivo de crítica por muchos.

Es precisamente en estas redes sociales donde se comparte una cita del físico alemán Albert Eistein donde avisa de los peligros de las nuevas tecnologías.

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No creo que Einstein, si viviera en la actualidad, aprobara esta afirmación en referencia a las redes sociales y los dispositivos móviles tal y como se le atribuye. En cualquier caso, Einstein, uno de los mejores físicos de la historia, no era ningún visionario y, además, le faltaba esta experiencia para pronunciarse con rigor sobre el tema.

Por otro lado, puede ser que a Einstein no le faltase algo de razón en su afirmación, porque yo no creo que la tecnología no es un caldo de cultivo de idiotas, pero sí quizás de maleducados. Es la mala educación, una educación que se ha quedado anticuada y que nos enseñaba a respetar a los mayores y a tener modales en la mesa, la que ha obviado el comportamiento cuando tenemos un dispositivo móvil en la mano y estamos con más personas. Resulta desagradable sentarse en una mesa a hablar con alguien que no para de usar su dispositivo mientras asiente a nuestras afirmaciones.

Alvin Toffler escribió su libro “El Shock del Futuro” en 1970 y en él mencionaba que el motor del cambio era la tecnología impulsada por el conocimiento, especificando que la última parte del proceso de innovación era la etapa de la difusión en que la tecnología ayuda a engendrar nuevas ideas creadoras. Toffler pensaba que el grado acelerado de cambio tecnológico y social deja a muchas personas desconectadas y sufriendo de desorientación y fuerte estrés. Así, la mayor parte de problemas sociales son síntomas de este llamado Future Shock.

El “shock del futuro” es la desorientación producida por la llegada de nuevas tecnologías y nace de la superposición de una nueva cultura sobre la cultura antigua. Toffler define el término shock futuro como un estado sicológico concreto que afecta tanto a individuos como a sociedades enteras.

William Ogburn es el padre de la hipótesis del retraso cultural. Según él, aparecen tensiones sociales cuando existen grados desiguales de cambios en diferentes sectores de la sociedad. La hipótesis de Ogburn sostiene que los diferentes elementos de la cultura moderna no cambian al mismo ritmo y que unos lo hacen más rápidamente que otros. En todo hecho social hay una correlación e interdependencia de las partes, un cambio rápido en un aspecto de la cultura exige otros cambios en las diversas partes correlacionadas de dicha cultura. Ogburn pone como ejemplo la industria y la educación, que están correlacionadas; de ahí que un cambio en la industria obligue a reajustar el sistema educativo. Industria y educación son dos variables, y si el cambio de la industria ocurre primero y le sigue el reajuste en la educación, hay que llamar a la industria la variable independiente y a la educación la variable dependiente.

Cuando las innovaciones tecnológicas superan la capacidad de adaptación rápida de la sociedad, aparece la evidencia del “retraso cultural”. El “shock del futuro” y el “retraso cultural” son las patologías de la sociedad frente al progreso tecnológico.

Nos hemos acostumbrado muy rápido a usar dispositivos electrónicos y participar en redes, pero lo cierto es que ya no recordamos cómo era la vida hace un par de décadas. Las redes sociales han creado el “hombre sociable”. Atrás queda el recuerdo de aquel amigo o pariente que se fue al extranjero y del cual nos despedimos como si se fuera de nuestras vidas de forma permanente porque sabíamos que muy probablemente jamás volviéramos a saber de él. Como mucho y con suerte, le llegaría una carta nuestra después de algún tiempo, una carta en la que sólo vería buenas palabras y en las que no apreciaría el castigo que el tiempo pasado nos ha regalado en forma de arrugas o de kilos. Hoy día, sin embargo, lo hemos encontrado en Facebook y conversamos con él a través de Skype mientras tomamos un café en una antigua taberna que ahora tiene Wifi.

Una de las maravillas que pone a nuestra disposición la tecnología e Internet es la posibilidad de consulta. La información sobre cualquier cosa ya está al alcance de todos y no necesitamos una biblioteca al lado de casa donde sólo existían enciclopedias, libros de cultura general o publicaciones que jamás miraríamos. No es esto un alegato en contra de los libros, sólo se trata de argumentar que antes la información se nos mostraba en porciones y actualmente está disponible toda la información con fácil acceso.

“En el pasado eras lo que tenías, ahora eres lo que compartes” (Godfried Bogaard)

Las redes sociales nos ayudan a conocer y a que nos conozcan. Resulta curioso observar las felicitaciones que nos llegan a todos por todas las vías de comunicación posibles el día de nuestro cumpleaños, ver como aquella persona que siempre nos pareció impertinente nos muestra a través de Twitter que quizás nos equivocásemos y que sea alguien a quien tener en cuenta. También en ocasiones no nos limitamos a nuestros círculos de amistades físicas y traspasamos ciertos límites relacionándonos con algún desconocido/a que resultó ser interesante y que jamás veremos.

Todo esto son ventajas que nos ofrecen las redes y la tecnología. Nos hemos vuelto más cultos porque la información está al alcance de la mano, mientras que antes dependíamos de una información que llegaba de forma sesgada, a veces equivocada y , en ocasiones, para nada universal.

En cuanto a los menores, no se trata de ser reaccionario, de prohibir ni de restringir, sólo se trata de educar para que hagan un uso correcto y explicarles las reglas del juego. Ellos tienen una herramienta muy útil para desarrollar habilidades y deben aprovechar esto. El vídeo anterior muestra algunos consejos.

 “La sociabilidad forma parte de la naturaleza humana y en este carácter está una de las claves de nuestro éxito como especie” (Eduard Punset)

Nadie puede dudar de las posibilidades que ofrecen las redes y la tecnología para el comercio y el ámbito laboral.

En solo unas horas del 2 de noviembre de 2010, jornada de votación de las últimas elecciones al Congreso de Estados Unidos, un simple mensaje en Facebook movió a las urnas a 340.000 personas que se habrían abstenido de otro modo. El mayor experimento social de la historia -su muestra fueron los 61 millones de norteamericanos en edad de votar que entraron en Facebook ese día- revela que las redes sociales son un modo eficaz de promover comportamientos en el mundo real.

En los últimos años se habla mucho de que las redes sociales nos enganchan, pero en realidad nos hacen falta, son esenciales y no tienen porqué ser peligrosas.

Referencias:

El Shock del Futuro. Alvin Toffler. 1970.

«Análisis de la región Caribe y la hipótesis del retraso cultural». Centro de Investigaciones en Desarrollo Humano, CIDHUM, Universidad del Norte. Dirección de Investigaciones y Proyectos, DIP/UN. 2002.

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