lang="es-ES"> Julia Hill mariposa | Solo y amargo

Julia Hill mariposa

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Lo que hizo Julia Hill es quizás una de las historias más extraordinarias, respecto a la perseverancia del ser humano, que conozca.

Todo empezó allá por el año 1.997, cuando ecologistas de todo el mundo intentaban cambiar el mundo con sus reivindicaciones. Uno de esos grupos ecologistas, Earth First, se estaba movilizando para intentar frenar la tala de árboles indiscriminada.

Julia Hill era una joven de 23 años ansiosa por llevar a cabo alguna protesta que cambiara de alguna manera el curso de los acontecimientos tras realizar una visita a un bosque de secuoyas. Los grupos ecologistas, para intentar elevar su mensaje, siempre intentan realizar actos llamativos. Así lo entendió Julia cuando decidió subir a la copa de un árbol en uno de los bosques milenarios del norte de California, Grizzly Creek State Park, donde la maderera Pacific Lumber Maxxam Corporation pretendía la tala de secuoyas. Parte del plan consistía en desplegar una pancarta, a unos 30 metros de altura en la secuoya, con el mensaje “salvemos el bosque”.

“Me adentré en el bosque y por primera vez experimenté lo que significa de verdad estar vivo. Entendí que yo formaba parte de aquello. Poco después supe que la Pacific Lumber Maxxam Corporation estaba talando esos bosques y mi confusión fue total. Contacté con la asociación Earth First, que hacía sentadas en los árboles para impedir su tala. Así conocí a “Luna”…

Julia subió a uno de esos árboles, al que más tarde bautizó con el nombre de “Luna”, con la intención de permanecer un par de días encaramada a la copa y desplegar su mensaje.

Hasta aquí la historia no es demasiado trascendente, sólo un ecologista protestando. Sin embargo, la historia de Julia empezó a tomar relevancia con el paso del tiempo, y es que la joven ecologista permaneció en lo alto de la secuoya por un periodo de dos años.

Durante su incomoda estancia Julia tuvo que adaptarse a su nueva vida. Árboles talados a su alrededor, humo procedente de fuegos organizados por la empresa maderera que le provocaron ampollas y ceguera temporal, helicopteros sobre el árbol para hacerla caer, infecciones, tormentas, heladas, ayuno y hasta vio como su grupo ecologista le daba la espalda en una ocasión al considerar que “no había pedido permiso para subir a ese árbol”. Uno de sus compañeros de protesta murió aplastado por un árbol talado a pesar de que la maderera conocía que había activistas en la zona.

Julia Hill Mariposa

“Nadie tiene derecho a robar al futuro para conseguir beneficios rápidos en el presente. Hay que saber cuándo tenemos suficiente”, afirma Julia en El legado de Luna, su testimonio escrito de los dos años que permaneció encaramada a “Luna”. En su libro la ecologista cuenta que estuvo a punto de volverse loca y que temió por su vida en numerosas ocasiones.

Una noche estalló una gran tormenta y Julia estuvo a punto de caerse de lo alto de “Luna”. A punto de desfallecer y caer al vacío, le pareció escuchar lo que posteriormente llamo “la voz de Luna”, diciéndole: “Julia, piensa en los árboles bajo la tormenta; jamás permanecen rígidos, se dejan mecer por el viento. Déjate llevar y sobrevivirás”.

“Aprendí de primera mano que todo está interconectado, desde los organismos de la suelo que llevan los nutrientes a “Luna” hasta las estrellas a millones de años luz, y todo lo que hay entre ambos extremos.”

Cuando bajo del árbol, después de 738 días, Hill consiguió que se firmara un tratado para que Luna nunca fuera talado. La maderera incumplió su acuerdo y cortó la secuoya.

Actualmente Julia Butterfly Hill sigue insistiendo en cambiar las cosas desde su fundación Circle of Life. La fundación creada por Hill apadrina causas de protección y desarrollo.

El grupo de Rock’n’Roll “Los Suaves” le dedicó una canción cuya letra aparece debajo de estas líneas:

Por una vez quiero hablar

como habláis vosotros.

Por una vez voy a intentar

que sin pagar alguien me escuche.

Por una vez, sólo una vez,

y nunca, nunca más con esas palabras,

mentiras que os separan,

trataré de contar…

Digo, …, contar la historia de amor con una mujer,

el cuento es de vida y muerte,

¿de qué si no puede ser?.

Y si alguna vez escuchaste

el sonido del viento,

reír a la lluvia,

silencio entonces,….

Tú me entiendes,

yo te entiendo.

Bueno, por favor,

ahora permite que me presente,

mi nombre es Mister Secuoya,

nací no hace mucho tiempo.

Pronto cumpliré mil años,

pronto al llegar septiembre.

¡Y tú!, inventor de las horas,

apenas con cincuenta y ya te estás muriendo.

Julia Hill mariposa,

Julia mujer hermosa.

Julia amante de la “Luna”,

Julia que sueña en la cima.

Julia Hill mariposa,

Julia mujer hermosa,

que sin pedir nada a cambio

me has salvado la vida.

Piensas que el árbol no sabe de quién es el paso,

piensas que el árbol no sabe quién golpea con el hacha,

piensas que el árbol no sabe quién envenena y planta fuego,

piensas que el árbol no sabe quien envenena y siembra todo lo que mata.

Julia, así se llama,

legado de Luna que siempre camina.

Julia, que a veces crece y llega hasta el cielo,

bosque de los días.

Julia durmiendo en mis brazos,

casi dos años de sábanas frías

en un mundo en llamas.

Sola y contra todos me has dado la vida.

Julia amante del árbol,

pequeña como un arbusto.

Cuando empuja y sopla el viento,

en la copa más alta busca refugio.

Mariposa que sueñas

y a veces vuelas sobre las nubes,

y bajas llena de tristeza

al ver cada noche como la tierra sufre.

Julia paseando descalza

por senderos de corteza y musgo,

hada tocada por ramas doradas,

mujer, hermana del humo.

Mensajera entre cielo y tierra,

el sol y la hierba,

entre “lusco y fusco”.

Y si matas a un soñador,

solamente por soñar,

estás matando al mundo.

Julia Hill mariposa,

Julia mujer hermosa,

Julia amante de lluvia,

Julia que sueña en la cima.

Julia Hill mariposa,

Julia mujer hermosa,

que sin pedir nada a cambio,

me has salvado la vida.

Tenemos que darnos prisa,

hay que hacer mucho más.

La Tierra envía un mensaje:

hay que trabajar más.

La tierra pide socorro,

no puede hacerlo un hombre solo.

La Tierra es la casa de todos,

promesas,

hojas que caen en otoño.

Siempre verde, siempre vivo,

rama que roza el cristal,

al golpear los veranos

caen lágrimas de rocío.

Al ver quemar a mis hermanos

almas, sueños esparcidos,

por las noches anda el odio

paseando por los caminos.

Madero que antes fue árbol,

hueco que queda al ser abatido,

tan visible y tan triste

como el que deja el hombre muerto.

Le presto mi voz al viento

para que llore conmigo,

cajas de la memoria,

dolor no es dolor si es olvido.

Qué difícil es contar

lo que se quiere decir,

densa niebla cubre el bosque

cuando se esconden los lobos.

Hablan y hacen el amor,

se reúnen con nosotros.

Mi alma es lo que respiras,

es humo en la chimenea, papel.

Mi alma es el alma de todos.

Julia Hill mariposa,

Julia mujer hermosa,

Julia amante de “Luna”,

Julia que sueña en la cima.

Julia Hill mariposa,

Julia mujer hermosa,

que sin pedir nada a cambio

me has salvado la vida.

Piensas que el árbol no sabe de quién es el paso,

piensas que el árbol no sabe quién golpea con el hacha,

piensas que el árbol no sabe quién envenena y planta fuego,

piensas que el árbol no sabe quien quema y siembra todo lo que mata.

Web de Julia Hill 

Facebook de Julia Hill





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