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El propietario de la Luna

La Luna, nuestro satélite, tiene un dueño, un señor que es propietario del registro del astro.

La ciudad de Talca es la capital de la Región del Maule, situada a unos 269 km al sur de Santiago, en medio del “pasillo” chileno. Se trata de una ciudad tranquila, con sus calles formando un entramado, una malla alrededor de su Plaza de Armas. Es rodeando a esta plaza donde todas las calles se distribuyen en forma de cuadrícula y con nombres de puntos cardinales de orden correlativo, quedando las 4 calles que rodean a la plaza como 1 Norte, 1 Sur, 1 Oriente y 1 Poniente.

Talca tiene el triste honor de ceder su nombre a un terremoto, ya que sólo los grandes, los que matan a mucha gente, tienen nombres. El Terremoto de Talca de 1928 tuvo una magnitud 8,0 en la escala de Richter, aunque no fue hasta 1935 cuando Charles Francis Richter inventó esa escala. La magnitud de este terremoto se hizo posteriormente en base a su destrucción. El terremoto derribó las tres cuartas partes de la ciudad dejando más de 100 muertos y centenares de heridos.

Catedral de Talca destruida en 1928

Catedral de Talca tras el terremoto de 1928

La Geología no es amiga de esta ciudad, ya que no es la única vez que la naturaleza ha llamado a las puertas de Talca. Todavía podemos contemplar, mientras paseamos por sus calles, la devastación del terremoto del 2010. El suelo de Talca mueve con violencia cada 25 o 30 años. De eso sabe bastante el volcán Descabezado Grande, que vigila la zona desde hace 300 mil años.

Ciudad de Talca, VII Región de Chile. Volcán Descabezado.

Ciudad de Talca, VII Región de Chile. Volcán Descabezado.

Una vez situados geográficamente, vamos a recordar un episodio pintoresco acerca de la Luna y de cómo un chileno residente en Talca se adueñó de un preciado tesoro.

Jenaro Gajardo Vera, licenciado en derecho y aficionado a la pintura y a la poesía, llegó a Talca allá por el año 1951. Una vez establecido en la capital del Maule, Jenaro, soñador atraído quizás por los rumores de avistamientos de ovnis de la zona, fundó la Sociedad Telescópica Interplanetaria.

La historia comienza cuando el abogado poeta decide afiliarse a un club talquino y es rechazado por no ser dueño de un bien raíz, una propiedad que avalara su afiliación. El bueno de Jenaro, indignado por tal requerimiento material, tuvo una idea que nadie antes había tenido nunca, apropiarse de la Luna. Con esta idea Jenaro se personó en las instalaciones del notario de Talca a redactar una escritura de propiedad sobre el satélite. Lo que parecía descabellado era algo legalmente viable, con lo cual el registro fue ejecutado y la escritura tramitada en el Conservador de Bienes Raíces de Talca. Siguiendo las premisas de las leyes chilenas, procedió a publicar 3 veces en el Diario Oficial de la República de Chile la noticia, que era la forma de reglamentar las publicaciones oficiales de la época. Como nadie hizo reclamación alguna, la escritura quedó refrentada y pasó a ser legal, a pesar de la advertencia que el notario hizo a Jenaro acerca de que muchos dudarían de su salud mental.

Jenaro consiguió materializar su “protesta”, como respuesta a los requisitos exigidos para formar parte del Club Social de Talca, con un hecho que le otorgaría fama mundial. Pronto la noticia traspasó las fronteras chilenas y los medios de comunicación internacionales se hicieron eco de la noticia.

“No me agrada la gente que habita el planeta Tierra. No me gusta que no hayamos podido eliminar el odio, la envidia, la maledicencia, el rencor…”. Jenaro Gajardo.

El Gobierno de Chile utilizó la historia de Jenaro hace unos años con fines de motivación, de fomentar las ideas y la participación de todos los chilenos.

Jenaro Gajardo Vera falleció en 1998, no sin antes dejar su Luna en testamento al pueblo chileno, expresándose de este modo:

“Dejo a mi pueblo la Luna, llena de amor por sus penas”. Jenaro Gajardo.

En año 1967 se firmó el Tratado de los Espacios Ultraterrestres de las Naciones Unidas donde se prohíbe a los estados y gobiernos adueñarse de cualquier terreno u objeto fuera de la tierra. Quedan dudas sobre la validez real de la propiedad de Jenaro pero, en cualquier caso, son varias las lecciones que se pueden aprender de la historia del chileno que se adueñó de la Luna.

“Ninguna idea es imposible de realizar, por muy loca que parezca”

Para terminar este artículo decir que Jenaro fusionó de forma perfecta la unión del derecho y la poesía, sólo así se logra entender a este chileno universal.

Luna patentada

Luna patentada

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